Por: Edgar Artunduaga
Nada más ocioso e innecesario que el Parlamento Andino. Todo un monumento al derroche, desperdicio y abuso con los dineros públicos. Es un organismo absurdo, que no funciona, que nadie escucha y sirve como escampadero, para personajes desocupados.
Es la oportunidad para conseguir –con recursos estatales- un año sabático, prolongable de acuerdo con la capacidad de intriga del beneficiado. Tiene más funciones, responsabilidad y peso la gerencia de “la ciudad de hierro”, o cualquier parque de atracciones.
Una posición en el flamante e inoficioso Parlamento Andino fue –por décadas- propósito de muchos políticos que se consiguieron el cargo a través de elecciones internas del Congreso. En los últimos comicios –con un alto costo- la decisión pasó a manos de todos los colombianos, a través de las urnas.
Si al grueso de los electores los tiene sin cuidado la escogencia de senadores y representantes, está claro que el embeleco burocrático llamado –de manera rimbombante- Parlamento Andino sólo importa a quienes pretenden el puesto, equivalente a un diplomático del área, con menores o ninguna obligación importante.
Los elegidos a la verbena son los siguientes: Héctor Elí Rojas (liberal), Óscar Arboleda (conservador), Gloria Inés Flórez (Polo Democrático), William Vélez y Luisa del Río Saavedra (partido de la U).
El abogado constitucionalista Jaime Castro les puede aguar la fiesta. En su opinión, el voto en blanco derrotó la supuesta elección de los mencionados.

Todos los ministros son malos
En opinión del senador Jorge Enrique Robledo todos los ministros nombrados por Juan Manuel Santos son malos. Y no por cuestión de simpatías, unos amables, otros ilustrados, la mayoría interesantes, sino porque parecen cortados por la misma tijera.
El de Hacienda es una figura horrible, neoliberal peligroso para las clases populares. La ministra de Educación, una señora especializada en negocios. Vargas Lleras, peor que Uribe. Juan Camilo Restrepo, de Agricultura, la sepultura del agro colombiano.
Robledo considera urgente la construcción institucional del estatuto de la oposición, para que hacerla no se convierta en un asunto de criminales.
Santiaguito, al fondo del ahorro
Como premio de consolación y tras su derrota como candidato al Senado, Santiago Castro (miembro ilustre de la cofradía de los azulitos) sería nombrado gerente del Fondo Nacional del Ahorro, en reemplazo de Fernando Carvalho.
Un regalo de su amigo el exministro Andrés Felipe Arias, quien prepara maletas para ocupar la embajada de Méjico. O la de Argentina. O cualquiera.
El Fondo del Ahorro es una de las entidades más importantes y pretendidas por quienes no clasificaron a ministerios y grandes embajadas.
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